Recomendaciones de Unicef Argentina para mejorar la sobrevida y evitar los daños para el recién nacido prematuro y su familia
• Contar con maternidades (servicios de obstetricia y neonatología) articuladas en redes perinatales a través de sistemas regionalizados, así se asegura el acceso al nivel de complejidad adecuado para las mujeres con amenaza de parto prematuro, o de los niños que ya nacieron en esa condición. Idealmente, las embarazadas deben ser derivadas al nivel de máxima complejidad antes del nacimiento prematuro, pero si esto no ocurre todas las maternidades deben poder brindar la asistencia inicial para luego derivar al niño y su madre en condiciones adecuadas. En Argentina, estos sistemas regionalizados son inexistentes o imperfectos, aunque se están haciendo grandes esfuerzos, que deben fortalecerse y optimizarse, para mejorar esta situación desde el Ministerio de Salud de la Nación(4). • Asegurar que todas las maternidades cumplan con las condiciones obstétricas y neonatales esenciales para garantizar la asistencia de las emergencias, entre las que se encuentra el parto prematuro. Todas las maternidades deben contar con cirugía, anestesia y sangre disponible para asistir las patologías maternas graves, reanimar y brindar temperaturas adecuadas a los recién nacidos y contar con sistemas de derivación. En el país existen algo más de 700 maternidades públicas: el 60% no cumple con estas condiciones esenciales, pues son mayoritariamente instituciones muy pequeñas y de baja complejidad. • Contar con recursos humanos adecuados en cantidad, calidad y remuneración suficiente, especialmente en los casos de deficiencia crítica, como las enfermeras, las obstétricas y los médicos anestesiólogos. • Asegurar la provisión de los insumos básicos y el uso del equipamiento en las maternidades, como los úteroinhibidores (medicación que disminuye las contracciones, demorando el nacimiento), los corticoides prenatales (para madurar el pulmón bebé), antibióticos y ecógrafos. • Lograr servicios de neonatología eficientes, con plantas físicas adecuadas y equipamiento suficiente. También con médicos neonatólogos y, especialmente, enfermeras y enfermeros muy capacitados y entrenados, en número acorde a la cantidad y gravedad de los niños asistidos. Este aspecto es el que más impacta en la disminución de la mortalidad y morbilidad de los nacidos prematuros, y los resultados son mejores cuando estos servicios asisten un número importante de prematuros al año (de 50 a 100), y cuando la cantidad y la capacitación de su personal de enfermería es el adecuado(5). En Argentina esta situación ideal se cumple en muy pocos servicios: sólo un tercio de los nacimientos del sector público se concentra en grandes maternidades; y en lo que se refiere a la cantidad de personal de enfermería su relación es de 1 cada 3 niños en cuidados intensivos, cuando la adecuada es de un enfermero o enfermera por cada niño en esas condiciones. Además, si bien los médicos neonatólogos son muchos, están mal distribuidos, concentrados en las grandes ciudades, en los sistemas de guardia y no de planta, y realizando tareas que podrían ser asumidas por los médicos pediatras generales en la atención de los recién nacidos sanos. Finalmente, si bien el equipamiento es, en general, suficiente su rendimiento se ve afectado por la falta de mantenimiento y adquisición de repuestos, y por el escaso personal para su manejo. • Garantizar el logro de maternidades seguras y centradas en la familia, que implican y promueven fuertes modificaciones en la cultura del cuidado de los recién nacidos y en la toma de conciencia de los daños prevenibles, en particular promover la lactancia materna. La alimentación con leche materna asegura al prematuro no sólo la nutrición ideal y el traspaso de defensas, sino que además mejora el vínculo con su madre. Si la madre de un recién nacido sano y de término requiere apoyo para iniciar y mantener la lactancia, la madre de un prematuro necesita un esfuerzo especial de parte de ella y del equipo de salud. Por eso, debe facilitarse su permanencia en una residencia para madres, no ponerle restricciones al ingreso en la terapia intensiva neonatal y explicarle cómo extraerse leche. También es importante contar con un lactario de leche humana que facilite la extracción de leche de las madres, y que fraccione, identifique, conserve y distribuya esta leche. • Promover y facilitar la participación de la familia. Ambos padres deben poder estar presentes permanentemente en el servicio, para poder cuidar, tocar, acariciar, hablar y estar en contacto piel a piel con su hijo. Idealmente deben organizarse también las visitas de otros familiares importantes, como sus abuelos y hermanos.
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Fuente: Unicef Argentina
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