Es común escuchar en la consulta a aquella embarazada que habiendo ya tendido un parto por cesárea, desea tener un parto vaginal (conocido como parto vaginal post cesárea o PVPC).
La frase "después de una cesárea, siempre se hará cesárea" no es una verdad absoluta, pues puede darse la opción de intentarlo a la embarazada con una cesárea previa, con muy buen pronóstico y altas chances de que logre el deseado parto vaginal.
Según el Colegio Norteamericano de Ginecología y Obstetricia (ACOG), puede intentarse un parto vaginal en una mujer que ya tuvo una cesárea previa si reúne los siguientes requisitos:
- La mujer ha tenido un parto previo por cesárea transversal baja, (refiriéndonos al corte de la pared del útero, no al de la piel). Para ello, el obstetra puede solicitar el informe de la cirugía cesárea realizada para ver qué corte que realizó el/la médico/a anterior, aunque generalmente es transversal baja.
- La mujer no ha tenido otras cirugías uterinas, así como rupturas uterinas. Se considera que tras 2 cirugías uterinas (por ejemplo, 2 cesáreas previas) no debería sugerirse un parto vaginal.
- La mujer tiene una pelvis lo suficientemente grande permitir un parto vaginal; es decir, la cesárea previa no se realizó por una insuficiencia o estrechez pelviana.
- El trabajo de parto y parto se realizará en una institución que cuente con un/a obstetra controlando en forma presente el trabajo de parto, el estado materno y el bienestar fetal. De ser necesario, puede realizarse una cesárea de urgencia en el momento.
- La institución, asimismo, deberá contar con médico/a anestesista, personal de quirófano y sala de cirugía lista para realizar la cesárea de urgencia en forma inmediata. Por ello es importante elegir la institución donde se realizará, pues es posible que centros menores no cuenten con estos requisitos.
Quienes no:
- Mujeres con una incisión uterina alta vertical (o clásica, en forma de T). Nuevamente mencionamos que no nos referimos al corte en la piel, sino al de la pared uterina.
- Mujeres con antecedentes de cirugía uterina importante (por ejemplo, extracción de miomas, reconstrucción uterina, cirugía reparadora de malformaciones uterinas, etc.)
- Mujeres con diagnóstico confirmado de pelvis estrecha y/o que van a dar a luz un bebé grande.
- Aquellas con un problema de salud o afección obstétrica que contraindique el parto vaginal, por ejemplo, inserción baja de la placenta (placenta previa) o desprendimiento prematuro de la misma.
- Mujeres que dan a luz en un hospital que no cuenta con un equipo médico disponible para controlar un PVPC (o VBAC por su sigla en inglés) y realizar una cesárea de emergencia.
- Ruptura uterina previa.
- Mujeres con dos cesáreas previas y ningún parto vaginal previo.
Beneficios y riesgos de un PVPC
Estadísticamente, casi un 60-80% de las mujeres que intentan tener un PVPC son capaces de dar a luz vaginalmente. Un parto vaginal tiene ventajas considerables contra una cesárea, como por ejemplo una hospitalización más corta, una recuperación más rápida, y el evitar la cirugía.
La cesárea, como cirugía, presenta los siguientes riesgos básicos:
ü Hemorragia (y posible necesidad de transfusión sanguínea).
ü Infección postoperatoria.
ü Ampliación quirúrgica (necesidad de reparar algún daño a órganos vecinos).
El mayor riesgo de un PVPC es la ruptura del útero, sea durante el trabajo de parto o tras el mismo. El riesgo de ruptura del útero con una cesárea previa transversa baja es de casi un 1%, mientras que el riesgo de ruptura del útero con una cesárea previa vertical previa es de 5-8%.
Es fundamental el diálogo ente obstetra y embarazada sobre el deseo o no de un PVPC, los riesgos, beneficios y el lugar donde se realizaría.
Las circunstancias que rodean a cada embarazada son diferentes y es fundamental el consejo de tu médico/a para la toma de decisión, que, al final, siempre será tuya.
Dr. Gustavo Goldsmorthi
Ginecología y Obstetricia
Medicina materno-fetal
Sanatorio Allende Cerro
Córdoba, Argentina
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