Muchas veces el amamantar es una tarea compleja, muchas fantasías rodean el tema, las abuelas dicen: "lo mejor es dar la teta al bebé", ¿pero qué pasa cuando esta actividad se convierte en una tortura?
Sabemos de los beneficios de la leche materna, de los nutrientes que aporta, de la inmunidad que proporciona al niño, de la economía y practicidad...en cualquier momento podemos darle el pecho, no necesitamos poner a calentar la leche y tampoco usar un envase...pero también muchas mamás sienten temor frente a esta importante labor y ante la presión social de lo que es correcto hacer, las mamás a veces nos preguntamos: ¿seré una buena madre?, ¿podré dar bien el pecho a mi bebé?, ¿Me dolerán los pechos si lo amamanto?, ¿Será suficiente la leche que tenga?, ¿será buena la calidad de mi leche? , son todos cuestionamientos que en algún momento ya sea consciente o inconscientemente nos hacemos.
Y así comenzamos a sobrecargarnos con los temores y fantasías en relación a esta hermosa relación vincular que comenzamos a construir muy lentamente con nuestros hijos; porque el hecho de amamantar no es sólo alimentar a nuestro pequeño, sino también nutrirlo de caricias, mimos, miradas, es una relación de amor, es un espacio para vincularnos, para conectarnos con nuestro niños, por lo tanto este momento es fundamental que esté rodeado de privacidad, es un tiempo de conexión, de unión, de amor filial.
¡Mirá cuán importante es dar la teta!
No es sólo llenarle la pancita... pensá cuán valiosa es esta actividad que parece tan simple, por eso la idea es primero vencer todos los miedos en cuanto a cómo se va a desarrollar el amamantamiento, preguntale todas tus dudas a tu obstetra o al/la médico de la familia con quien tengas confianza, charlalo con otras mamás y escuchá sus experiencias, pero animate a vivir la tuya propia.
Pensá que la experiencia será placentera, y que tal vez haya obstáculos en el camino, pero saldrás adelante. A veces los pequeños en su afán de tomarse toda la leche, agrietan las mamas, pero hay cremas y pezoneras para mitigar el dolor... siempre un PENSAMIENTO POSITIVO ayuda para que todo salga mejor: tené confianza en que todo va a darse adecuadamente.
Prepará tu piel antes y durante el embarazo, utilizando cremas para fortalecer y mejorar la zona, asesorate , hacé el teórico muy bien, perdé los miedos y lanzate a la aventura más maravillosa que puedas tener: alimentar a tu bebé, mirarla/o a los ojos y envolverlo/a con suaves caricias y mimos. Tu bebé crecerá fuerte y san@ desde lo nutricional y desde lo emocional.
TIPS:
Hidratarte muy bien, tomá mucha agua para tener más leche.
Estar tranquila y relajada para dar el pecho.
Buscar un lugar tranquilo de la casa, donde se pueda dar un clima de intimidad.
Mirar a los ojos a tu bebé y hablarle.
Poner una música suave, si es instrumental mejor.
Vivir el momento placenteramente.
No estar tensa.
Disfrutar sin temor y mentalizarte para que todo salga muy bien.
Pensar que es un momento de amor entre vos y tu hijo.
Siempre para TODOS los momentos de tu vida, ¡tené una ACTITUD POSITIVA, tu bebé te lo va a agradecer!
Lic. Myrian Di Desidero.
Psicopedagoga
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