Los lactantes que no tiene lactancia materna son particularmente susceptibles a las infecciones y a ser internados por infección respiratoria severa. Por eso las madres deben ser alentadas a dar el pecho en forma precoz y frecuente luego del parto para que el bebe pueda recibir tantos anticuerpos maternos como sea posible. Si a una madre se le diagnostica una infección luego de dar a luz, la exposición del niño ya ha ocurrido, por lo que el CDC recomienda que continúe amamantando para proteger al bebe en sus primeros meses de vida.
El tratamiento o profilaxis antiviral no son contraindicaciones para el amamantamiento. Si una madre esta muy enferma como para amamantar se recomienda que se extraiga leche para su bebe. Se trata además de proteger el vínculo madre-hijo. Si los lactantes están demasiado enfermos como para alimentarse a pecho deberían recibir leche extraída de su madre o en algunos casos, de donantes de leche humana o de bancos de leche segura.
Durante una enfermedad materna en la que el bebe no ha sido amamantado, éste no recibe los anticuerpos que la madre ha producido para protegerlo de la infección.
Se sugiere:
• Lavado frecuente de sus manos y las del bebe con agua y jabón, especialmente luego de que el bebe las ponga en su boca. • Favorecer el contacto cercano madre-hijo y alentar el contacto precoz y frecuente piel a piel. • Evitar compartir los juguetes y otros elementos que han estado en la boca del bebe y lavar con agua y jabón todo elemento que estuvo en su boca. • Mantener los chupetes y mordillos fuera de la boca de los adultos y otros niños.
Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría. www.sap.org.ar Leer el texto completo. |